Recuerdo el dolor
Una de las sensaciones más placenteras, que he conocido en esta vida, es llegar al dentista y que te despachen sin que te hagan nada. No importa la razón, tu cumpliste con ir a la cita y no hay sentimiento de culpa porque tu boca haya quedado idemne (Otra cita, otro día, pero hoy te salvaste). Cuando ocurre lo contrario es un balde de agua fría, a niveles de congelamiento. Ya me duele solo de recordar lo que voy a escribir a continuación…llego al consultorio con la idea de recibir una evaluación y mediciones para que me hagan una férula. Pero dada la situación de mis dientes no es posible hacer el aparatico. Esperando al acecho, la otra doctora aprovecha la ocasión, me libera la de periodoncia pero ella no me deja escapar lanzando la red: no tienes nada que hacer ahora?, yo no tengo pacientes…je,je,je bueno, como digas. Situación: un molar con una amalgama bailando y una tronera de carie debajo casi llegando al centro del diente!!. Anestesía por favor (o pavor). Cual soundtracks de Psicosis la fresa (o taladro) de alta revolución entra en acción, va quitando partes de amalgama, partes de diente, partes de caries y parte de mi tranquilidad. Primer salto de dolor. Hay que aplicar refuerzo de anestesia. Entra en acción el primo de la fresa (el freso?), pero de baja revolución. Hace el trabajo hasta que una punzada de dolor lo detiene. Más refuerzo anestésico. Trabajo con la pinza para sacar la pieza suelta, que sale después de algún esfuerzo por parte de “ella” y dolor por mi parte. Siguen los taladros, abriendo, explorando, rompiendo. Nuevo salto, una lágrima se escurre por mi ojo derecho. En este punto la doctora me advierte: estoy llegando al nervio, debo abrir un huequito que va a sangrar y allí la cosa te va a doler!, ajá respondo tratando de no tragarme el succionador que se ha quedado pegado del frenillo. Ahh bueno, y una vez abierto el huequito, con una agujita voy a pinchar el nervio para inyectar más anestesia, allí te va a doler mucho más!! Co…ghshgh…aja!. Clavo las uñas de lo
s apoya brazos, aguanto el trabajo hasta que al fín el pedazo de nervio sale a la luz. Ahora viene la agujita!. Mier……el dolor pasa al poco rato, demasiado para mi gusto. Finalmente, dejo de sentir. Algunos instantes después puedo ver el trozo de nervio que tanto me dolió saludarme desde la punta de una pinza. Algunos chorros de hipoclorito de sodio (cloro) en el conducto recién vaciado, llevaron a mi naríz el olor nauseabundo de la materia orgánica disolviéndose, aparte de una sabor asqueroso. Luego de un rato eferveciendo, una aguja tipo lima comienza a trabajar el conducto para dejarlo limpio….hasta la próxima vez. De esa muela quedan dos nervios más, es decir…El trabajo lo termina “provisionalmente” con una tapa de vidrio. Si bien no duele ahora, llevo días sin poder disfrutar de la comida porque me molesta esa muela, esta sensible (yo también lo estaría después de la tortura). Además de esa muela, me faltan dos tratamientos más del otro lado de la boca. Solo pensarlo me hace recordar el dolor, siento como metal dentro de la boca y mi humor es de perros. Ojala agarre la anestesia…
…yo la verdad no voy al dentista desde hace mucho tiempo, me da vaina!!. Perooo, tu tampoco agarras anestesia?, yo? Que va!!! A mi nunca me han puesto anestesia, mis caries son superficiales… (desgraciado!!)…